Friccion04Corría el año 1984 (para variar, glorioso año de creatividad oscura) cuando unos pendex con recursos al otro lado de los andes se hacían los bacanes escuchando cosas que el común de los mortales argentos no podían oír debido  a las regulaciones de un gobierno totalitario que odiaba a los ingleses. Mientras tomaban whisky y leían a Lord Byron, Blake y Dylan Thomas y se pintaban las pestañas con el rimel de la mamá, unos imberbes Gustavo Cerati y Richard Coleman componían musiquilla que sonaba a sus más rotundas ideas de cómo el mundo funcionaba en ese entonces. Oscuro, frío y decadente. De esto, surge Clap, la primera intentona de sonar como la gente y no como banda de ska . Posteriormente, se unirían Christian Basso (adivinaron: el bajista xD) y Fernando Samalea en batería, conformando lo que posteriormente recibiría el nombre ya definitivo de Fricción, que debutaría en 1985 en el Stud Free pub. La banda generó  una impresión duradera en el público, que se pasmó con la voz de Coleman (bowie’s school, bitches! Cerati usó la misma) y con lo letárgico y etéreo de las guitarras, además de letras directas, pero sutiles. Poéticas, dirían otros… Lea el resto »

En pleno centro histórico a un costado de la catedral San Marcos se ubica este nuevo lugar,  que destaca por una ambientación increíble, sacándole partido a los tonos ocre y a las maderas clásicas de estas construcciones antiguas en el sector de la barra, con iluminación tal vez demasiado íntima para la entrada, pero que de todas maneras invita a quedarse. Un portero muy amable nos da la bienvenida. En el pasillo podemos observar una interesante muestra de retratos a carboncillo de distintas personalidades de nuestra historia como ciudad. Este pasillo nos lleva a la parte posterior donde encontramos una ambientación en tonos claros con iluminación cruzada muy tenue, complementado con muebles de diseño moderno y sitiales realizados en la misma estructura que compone paredes y muros, con un altillo que da la impresión de un escenario simple, para un instrumentista o 2 como máximo.

Subiendo una bonita escalera, una terraza con vista reducida acoge un número limitado de comensales, pero entrega frescura y puede ser disfrutada también durante las calurosas tardes.

La atención es, tal vez, el único punto en contra. Lentos, y poco preocupados, el único garzón visible era bastante parco y poco elocuente. La velocidad de la barra también deja un poco que desear, así como la calidad de los tragos, que variaban entre la potencia alcoholica y la poca definición de los sabores, pero demostrando esmero y preocupación en los detalles y presentación. Ante la consulta de poder cambiar un trago en exceso amargo (que suponemos era así, who knows), obtuvimos una consulta de si queríamos endulzarlo (un poco fría la pregunta, en verdad) a pesar de haber solicitado un cambio de trago. No se nos preguntó si ese trago que pedimos cambiar, lo íbamos a pagar, si no estaba en sus customer’s rights el poder exigir el cambio de algo que no es de tu gusto.

La carta de tragos es bastante amplia y al parecer el fuerte del bartender son los sour y los fancy shots.

El punto fuerte, definitivamente, es la comida. Orientada mayormente a los productos del mar, con mucho marisco, pulpo y salsas ad-hoc, destaca por una excelente presentación, siendo el único detalle la cantidad, que para el ariqueño promedio acostumbrado a atiborrarse de comida puede parecer poco. Pero para el habitué un poco más exigente es la porción perfecta. Probamos un “Montadito Caliente“  (cortes de baguette cubiertos de tocino, queso, pollo, cerdo, tomate, aceitunas, etc.) que en verdad tenía un sabor destacable y la temperatura adecuada (es preparado en el momento).  La carta de comida no es amplia en platos “de pub” (tablas y similares),  pero sí lo es en platos de mayor confección, ideal para invitar a cenar.

No vimos Dj y  la música era para variar, el manoseado “Classic project“. Hasta la PLAYFM es más aguantable que el ultra trillado CP. Innovación, please?

Los precios son bastante razonables, variando entre los $2000 y los $4800 (jack daniel’s) en tragos, con una buena variedad de licores, desde Pisco hasta Sake y mucho fancy shot ideal para mujeres. Los precios de comida varían entre los $3000 y los $12000 pesos, valiendo totalmente la pena el gasto, pero insisto, no recomendado para golosos estilo Roly.

  • Ambientación / Decoración: 8
  • Tragos: 6
  • Cocina: 9
  • Atención: 6
  • Música: 3
  • Precio / Calidad: 8
  • Información / Promoción: 3 (no tiene web)

Nota: el máximo de calificación es 10

Cómo dijo?

No pienso poner nada autoreferente en este espacio. Para eso están las secciones con información ultra extendida sobre mi y las cosas que he hecho. Y no, no soy malas pulgas, ok? OK??

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