Oct 21

No recuerdo bien qué año fue, pero fue hace bastante. Sacaba yo basura ajena, de quien en aquel entonces era mi amiga y terminaría siendo por casi 5 años mi novia, cuando en la acera de enfrente, aparece un individuo pequeño, de roedoras facciones, haciendome una seña para que me acercara. Resultó ser David (aka Ratón Hippie), en ese entonces “marido” de la primera mujer que vi en atuendos oscuros y que me dejó idiota por al menos un par de años, cada vez que la veía: Ticcia (o al menos ése era el nombre que todos usaban con ella). David me invitó a su casa, que era justo en aquella esquina, a beber unos tequilas y conversar de la vida. Debo acotar que a este individuo ya lo conocía de algunas tocatas en la playa, y la Ticcia la había visto una vez en compañía de mi otro mentor (de quien hablaré en otra ocasión) pero fue escaso el feedback y todo quedó en meros saludos protocolares. Pues, volviendo a la situación primaria, acepté la invitación y grande fue mi sorpresa descubrir que estaba ella ahí, y que no eran meros tequilas lo que me esperaba para esa noche, sino prácticamente una prueba de fuego, de tolerancia, de capacidad crítica, de humildad y egos, la cual me haría cambiar definitivamente mi forma de ver las cosas, mi forma de vivir en definitiva. Algo que sentía y trataba de manifestar, pero que desconocía en razones y trasfondos… Lea el resto »